23 January, 2009
Hacer, deshacer.
Uno mira, escucha, lee… y piensa y dice: claro, así es. Y se replantea la situación. Y entonces lo echa todo a perder.
Antes era diferente. No pasaba esto. Uno sabía lo que debía hacer y, aunque tenía sus crisis, lo hacía. Ahora, más que saber lo que hacer, uno sabe lo que deshacer. Antes era más… cómo decirlo… más inocente.
Y claro, uno cae en la trampa y lo manda todo al carajo. Y, de esa manera, se manda él mismo también.
Pues no les hagas caso.
Sí, claro, es fácil decirlo, hacerlo es lo complicado.
Haz lo que creas que debes hacer. Y aférrate a ello como a una verdad absoluta. Tu verdad. Sin importarte nada, nadie.
¿Y entonces qué? ¿Me encierro en mi mismo?
Puedes ser sordo.
Sí, claro, y mudo, y ciego... Y entonces… ¿cómo me sumo a la vida? Soy un ser social. No creo que pudiera ser un ermitaño.
Pues vete a vivir a la selva, con los animales, o con alguna tribu salvaje.
Sí, con los animales quizás estaría mejor.
Anda, anda, déjate de tonterías. Cambia de canal y busca otra cosa. Intenta no hacer mucho caso a cómo enseñan a deshacer.
Una semana después, mi amigo dejó la televisión, la radio y un montón de periódicos junto al contenedor de basura. Días más tarde desapareció, sin dejar rastro.
04 December, 2008
Silencio bullicioso
Mis entrañas fabrican la energía del humano que habito. Respiro. El corazón hace que fluya la corriente roja por los ríos de mi ser. Existo. De mi cerebro estallan las palabras de mi voz. Siento. Voz del alma que soy. Del estar que queda en el papel.
No hay silencio en este mi mundo. Las palabras conforman el sonido. El bullicio de la soledad.
Y así hasta el final. Hasta que los ríos rojos se sequen y las entrañas se pudran. Entonces sólo quedarán mis mensajes. Código de letras que mi voz leerá en otro.
Nos negamos a escucharnos. Enmudecemos la voz interior con sonidos externos. Anulamos esta exclusiva identidad para confundirnos fuera. Preferimos perdernos a encontrarnos. Hallarse da miedo.
El silencio absoluto es nuestro destino. Disfrutemos ahora de este único y personal silencio bullicioso. Descubramos el placer de nuestra máquina de vida sin igual.
10 October, 2008
Tokio
Hoy Tokio es la ciudad más poblada de Japón, y la más poblada del planeta en lo que a area metropolitana se refiere. El 10% de la población del país vive aquí. Todos metidos en una superficie de 2187 Kilómetros cuadrados.
De día se mueven en la ciudad 14.978.000 personas. De noche la abandonan 1.550.000.
(Estos datos son dados por el Tokyo Metropolitan Goverment)
Kokyo, Imperial Palace
No pude entrar en él. Por lo visto tendría que haber reservado la visita con anticipación, y aún así tendría sólo acceso a determinadas zonas.
Ya me dirás tú, si es que entras.
Asakusa
El distrito de Asakusa impresiona por sacarnos del moderno Tokio y llevarnos a la Tokio tradicional. Aunque la mayoría del barrio, sus templos y edificios, fueron destruidos casi totalmente durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, todo ha sido reconstruido como si nada hubiese pasado, como si Buda lo hubiese querido preservar lejos de todo.
Ginza
Apenas llegar a Tokio quise ir al distrito de Ginza. Era citado en la guía turística como una de las mejores areas de compras y entretenimiento, y en él se encontraba el edificio Sony. Tenía bastante curiosidad por ver el que creía centro neurálgico de una de mis marcas favoritas de electrónica de consumo.
Las amplías avenidas, enormes edificios y movimiento me provocaron la primera fuerte impresión de la ciudad moderna, capitalista y futurista, en la que me hallaba metido.
Ginza es conocida como una de las zonas más caras de Tokio. No sé si será realmente cierto pero lo que sí sé es que pagué por un café lo que nunca antes en mi vida había pagado.
Shinjuku
Shinjuku es uno de los distritos más bulliciosos de Tokio.
En él se encuentra la zona de rascacielos de la ciudad que más me impresionó. Edificios como el Keio Plaza Hotel, Mitsui Building, Tocho, Park Hyatt o el Tokio Metropolitan Goverment -el cuarto más alto de Japón- pueden hacer que te duela el cuello o marees si los miras desde el suelo, buscando su último piso durante demasiado tiempo.
También, en la noche, quedé fascinado con el despliegue de letreros luminosos, y el inmenso colorido y bullicio de Kabukicho. La zona roja más grande de Japón. Además de tener a las chicas anunciadas en plena calle, en paneles donde las ves alineadas, sonrientes, en fotos tipo pasaporte a la entrada de los locales, algunas de ellas, vestidas de largo, te invitan a entrar al local.
Y si quieres puedes apostar en los Pachinko, o jugar a algún que otro extraño videojuego.
Tokio-metro
El 30 de diciembre de 1927 se inauguró la primera linea del metro de Tokio. Ésta unía los distritos de Asakusa y Ueno.
En 1988 se prohibió fumar en todos las estaciones, vagones y cualquier lugar de sus dependencias. Así mismo, se comenzó a instalar aire acondicionado, lo cual se hizo extensivo y cubrió todas las lineas y estaciones el 19 de julio de 1996.
En horas pico las estaciones y trenes se atestan. Una tarde-noche me vi casi aplastado en la pared trasera de un vagón. Sujeto de la barra, me decía en cada parada de cada estación "aquí no cabe nadie más, nadie más va a poder entrar". Era en su mayoría gente joven. Todos entraban. Todos cabían.
Afuera, a la entrada de los vagones, los Oshiya -oficiales de estación- están pendientes de que no haya ningún altercado o accidente, ayudando a quien lo necesite. Todo transcurre con aparente tranquilidad y normalidad dentro del evidente estrés. Unos envian mensajes, otros escuchan música y hasta ven la televisión en sus teléfonos móviles. Nunca se escucha una llamada de móvil, ni siquiera el pitidito de las teclas al marcar. Está prohibido, y queda evidente en los anuncios del interior de los vagones. Otros leen un libro de comic manga, otros hablan...
En otras horas, no pico, el ambiente es mucho más tranquilo. Incluso puede parecer que Tokio no es la megaciudad hiperpoblada que es.
Tokio Metropolian Goverment
Tokio Metropolitan Goverment comenzó a ser construido en abril de 1988 y se terminó en marzo de 1991. En tres años! El complejo arquitectónico tiene un area de 27.500 mts cuadrados. En él se encuentra la sede principal del Gobierno de Tokio, y algunos de sus gabinetes como los de Transporte, Construcción, Medio Amibente, Educación, Cultura y Deporte, Finanzas...
Está situado en el distrito de Shinjuku.
Estas son algunas de las vistas de la ciudad de Tokio que fotografié desde el observatorio de la torre este, situado en la planta 45 del Tokio Metropolitan Goverment. A 202 metros de altura. Al acercarme por primera vez a los impolutos ventanales, y mirar hacia abajo, el vértigo me sorprendió.
"Ésta es la ciudad más pobladas del planeta", me dije. "Ahí abajo hay mucha vida, gente trabajando, descansando, en el metro, en los autobuses, en los coches, caminando... en sus casas, en las oficinas, los hospitales... viviendo, muriendo..." Son cosas obvias, pero hay lugares que te hacen sentir que no eres más que otra mota de energía en un universo poblado de fuerzas llevadas por el orden y el caos...
23 July, 2008
Celeste y blanco, amor y drama -primer capítulo-
A Argentina vine por amor; ahora tengo un revólver. El instinto de conservación decidirá sobre el gatillo.
No quiero matar, pero lo justificaría si la amenaza me presiona la vida. Y la vida no es sólo mía, ahora somos dos en ella.
Es la una y media de la tarde y acaban de llamar al teléfono del portero electrónico. Tras la línea, una voz infantil me ha pedido algo para comer. No le he dado explicaciones ni la he dejado terminar de hablar. He dicho que no tengo nada y he colgado.
¿Cómo puedo llegar a ser tan despiadado?
Recién llegado me hubiera sido imposible creer propia de mí una actitud así, pero las reacciones me están sobrepasando.
Tu corazón es libre, ten valor para hacerle caso.
Malcolm Wallace, en Braveheart
Mi Princesa
El pasado 15 de febrero de 2004, a las tres menos cuarto de la tarde, rotulé en un cuaderno de pasta dura color celeste: ARGENTINA. Sentado en el suelo, en la segunda planta de la North Terminal del aeropuerto de Gatswick (Londres), empecé a escribir las primeras notas para esta nueva historia.
Despegué desde la que ya hace tiempo siento como mi casa, Edimburgo, a las nueve menos diez de la mañana. A eso de las diez estaba en Londres, y debía esperar hasta las seis menos veinte de la tarde para subir al avión que me llevaría hacia mi Princesa, como me gusta llamarla. Reconozco que este apelativo no es muy original, quizá tópico y cursi, pero considero los tópicos siempre bien empleados si sirven para unir, para dar fuerza y felicidad, y, sobre todo, si son honestos y se sienten como propios. Clara es mi Princesa, y yo me esmero en ser su Príncipe. Somos los reyes del Palacio de Nuestro Amor. Un Amor que antes soñé, y que hoy vivo.
Íbamos al encuentro el uno del otro. Clara hacía el viaje por carretera, dirigiéndose en un microbús desde su Rosario natal hacia Buenos Aires, atravesando ese espacio de la noche argentina con el alma cargada de la apasionada energía que nos atrajo y atrae a los dos. Dos seres que se aman y que en la distancia de sus cuerpos se llaman, necesitan y buscan para complementarse.
Aquellas siete horas y pico de espera, hasta subir al avión que me llevaría a nuestro encuentro en Buenos Aires, me estaban resultando eternas. En un instante consideré la posibilidad de acortarlas dando un paseo por Londres. Pero Gatwick no está cerca de la capital, y esas vueltas de reloj no dan para mucho, para casi nada en el caso de una ciudad como ésta. Además, yo estaba más allá: con ella. ¡Qué me importaba Londres! Esa precipitada excursión quizá tendría sentido con Clara, pensé. Así que decidí quedarme en el aeropuerto y buscar el lugar de embarque y la mejor forma de gastar el tiempo hasta subir al avión.
Una vez hallado en la Terminal Norte, desde donde salía mi vuelo, decidí, aunque sin hambre, comer algo no muy pesado. Después de andar un rato a la búsqueda, opté por lo más fácil y entré en la simplicidad de McDonalds. Tras esto quise verme en algún sitio con algo de magia, para fumar un cigarro, relajarme, reflexionar, quizás escribir algunas palabras… hacer más cercana la espera, pero volví a entender que el sentimiento de anonimato y fugacidad que siempre me produce estar en un aeropuerto no es buen lugar para estos menesteres.
Di unos paseos dejando rodar mis pensamientos junto a la carretilla dónde transportaba la mochila, y luego busqué el aseo. Al salir de éste, pensé en tomar un té en la que me pareció la única cafetería decente de la terminal.
Quizá pueda pensarse que eso del aseo no viene mucho a la historia. Pero quiero traerlo aquí tanto por el positivo resultado con que concluyó el suceso, como por la optimista suposición a la que me llevó. El caso es que, entre la tensión y mis problemas de visión, estuve a punto de perder mi documentación, y con esto probablemente el vuelo. Ya anteriormente, cuando me dirigía a la North Terminal, no advertí que la mochila se me había caído de la carretilla, justo al salir de una de las cintas transportadoras que corren por los pasillos del aeropuerto; un tipo fue quién me avisó. Y en esta ocasión, justo cuando me iba a sentar para tomar el té, sentí que había perdido el pequeño bolso-bandolera que, entre otras cosas, contenía el imprescindible pasaporte. Cuando noté que no estaba pegado a mi cadera derecha me alarmé, pensando cosas que no quería creer posibles. Instintivamente salí de nuevo disparado hacia el aseo y, a un par de metros de su puerta, un tipo alto, con barba gris, espesa y prolija, que me dio la impresión le dibujaba un carácter serio y noble, buscaba parado y con los ojos perdidos entre los viajeros alguien a quien entregarle el bolso. Con un cuidado inglés me dijo que no sabía qué hacer con él. Se lo agradecí profundamente, tomé el bolso apreciando su valor y, sonriéndole, resoplé la angustia. Entonces regresé a la cafetería, y entre el aroma y calor del té con leche quise convencerme de que mi vida andaba tocada por una varita mágica, que mi camino estaba marcado en buena ruta, en la mejor ruta.
Pasé algo así como hora y media en la cafetería. Lié un par de cigarrillos, miré las caras de los otros clientes, la prisa y el ajetreo de los camareros… Y salí para no estar sin consumir, ocupando el lugar de otro que ya esperaba para sentarse.
Después subí a la segunda planta, para localizar la puerta de mi embarque. Una vez encontrada, busqué un sitio tranquilo y cercano para esperar hasta la salida de mi vuelo.
Después de dar algunas vueltas sin encontrar un sitio que me apeteciese, sintiendo ya la en mi de sobra conocida necesidad de escribir, terminé acomodándome en el suelo, junto a los ascensores.
Mi espalda apoyada en la pared, el codo izquierdo descansando y controlando la carretilla que transportaba la mochila, las piernas cruzadas formando una cesta, y mis sentimientos fluyendo sobre el papel:
Vuelo hacia mi amor a las 17.40. Estoy atraído por el magnetismo de un cuerpo y alma de mujer. Mi mujer. Mi niña. Mi Princesa.
No me siento cansado, y eso que anoche tan sólo pude dormir poco más de tres horas. Siempre quiero viajar descansado y relajado, pero pocas veces lo consigo, y menos en los viajes importantes, y éste lo es; es muy importante. Es curioso cómo uno siempre piensa que su viaje es el más importante, incluso que ese día es como si sólo él fuese a viajar, y cuando llega al lugar hay cientos de personas viajando, y cada cual creyendo que lo suyo es importante.
Atrás dejo la ciudad que me ha ofrecido paz, esperanza y dedicarme a lo que me gusta y necesito… libertad. No me importa. El egoísmo desapareció, el amor le ganó la partida. La vida es una aventura, y sea cual sea escribiré de ella. Y algo me dice que ésta está siendo la aventura MÁS importante de mi vida.
Tengo necesidad de abrazar su tibieza, regocijarme con la ternura de su sonrisa, hallarme en la profundidad de su mirar, escuchar su canto argentino con palabras de mujer... Buscar nuevas maneras de hacerle el amor. Hacerla sentir, y que en su mujer encuentre el hombre que siempre quiso. Seguir construyendo el arte de amar.
Hace ya casi un año que abandoné la libertad de mi soledad y la cambié por la libertad que me da su amor. ¿O es acaso esto una cárcel tentadora, irresistible, inconsciente y deseada? La cárcel de su amor me dio la libertad.
¿Soy libre de elegir o estoy arrastrado por fuerzas externas? El caso es que ahora siento que Clara da un más amplio sentido a mi libertad, porque ahora somos dos en su espacio, y una dirección a la que llegar: el amor.
Mi vida ha cambiado para siempre. Y siempre lo quise, aunque no creí realmente posible que pudiese ocurrir. Lo soñé, llamé y deseé demasiadas veces, tantas que se vino a la realidad.
Tengo mucho que ofrecer. Mucha miseria acumulada que desenterrar para llenarme de mujer.
Te amo. Te quiero. Te necesito.
01 July, 2008
Seville
The sun exploits the street. Seville burns. The soil is hot. The air is dry. The bodies boil. The facades burst. The city is loved and hated. There is fear. Fear to look at itself. Demasiao, too much, this is demasiao. Everyone flees and hides from the lava. The heat rises like a volcano. And people wonder. They want to find themselves without understanding themselves. Sorrow suffocates. Seville wants to forget. And the future does not matter, does not exist.
And then, this day comes. It rains. A freshness promises to be. And it rains again. The sadness is soaked, it wants to dissolve in the water. And it rains again, because it always rains without warning.
The cold stalks. It advances towards its prey like a feline driven by instinct. And the water spatters. And then winter attacks and wants to freeze the night. It cannot. The city does not abandon itself. The cold fails and light win.
Seville suffers. It suffers in inconsiderate and irresponsible whirls. Malos tiempos para la lírica, Bad times for poetry, a lyricist says to me with discouraged tears. Bad times chiquillo, boy. And nobody wants to look. It is not heard. It is neither accepted nor considered. Respect was turning into absurd haughtiness. The bells toll in the archaic tower. And nobody hears anything, nobody wants to understand. Death is nearby, bothering the soul. The tragedy hides inside. Ignoring is easier. And the gypsies sing by the bonfire outside. Volando voy, volando vengo. Flying I go, flying I come...
The sun lights up again. The clouds scatter. A gentle breeze blows. The moon waits, calmly. Looking at everything while it opens until extended. Luna lunera, cascabelera.
Seville. Everything goes and everything stays. You better let it go. Come in and dance. Tomorrow is another day! Some churros with hot chocolate. Take this salmorejo today, and tomorrow we’ll have gazpacho. Feel the power of this land. Serve me a glass of manzanilla wine woman, because wine drowns sorrow! A few spiced olives, one of the pinchito meat brochette, a portion of serrano ham, a mollete sandwich of pringá, a tapa of tortilla and some fried fish direct from the sea. Horses. Bulls. Blood. Passion. The soul suffocates and hurts. And the red burns. Life flows, escapes, spreads. And the claps sound again and again. The rhythm deafens. The fingers play the strings. Pasa la vida… Life goes by...
And something is going on? Nothing is going on, boy. Viva Seville and olé. Demasiao, too much, this is just too much. Best thing in the entire world. Viva Triana, hurray.
07 May, 2008
As blossoms explode
Jim C. Wilson has written 'As Blossom Explode', a poem suggested by the words of 'Seville', a lirical prose piece of writing I wrote.
As Blossom Explode
Seville is split open;
it fills with the flow of spring.
The heat give signs of force,
will soon reveal its true character.
A guitar strums; all want to clap,
and the girl dances, laughs
and play the castanets.
Verde que te quiero verde:
green, I want you green.
14 February, 2008
La cárcel del amor -perteneciente a la obra "Cuentos veloces"-
Y desde ese día encontró su libertad encerrada en la cárcel del amor.
04 February, 2008
Escribir
Y es verdad que cuando me acuerdo de este mi blog, y recuerdo que es uno de mis medios para llegar a gentes (algunas de lugares que me gustaría conocer), siento que no puedo abandonarlo ni abandonar a esas gentes, mis lectores, y que tengo que contarles algo, lo que sea, pero, por supuesto, sincero y que me salga del alma. Y es que, para mí, no hay muchas cosas más frustrantes que no dejar nada escrito. Supongo que para tí también resulta, aunque no tanto, al menos algo decepcionante llegar a este mi espacio y no encontrar nada escrito.
Pero, también es cierto que para escribir tonterías mejor es no escribir nada, callarse. Así que, cuando no encuentres nada en este blog es porque prefiero callar.
Y, de cualquiern forma, nunca te olvides que sin tí esto que hago no tiene sentido.
Un abrazo, amigo lector.
21 January, 2008
perteneciente a la obra "Cuentos veloces"
Marchó al mar y desapareció. Se convirtió en pez.
14 January, 2008
Ele se despereza
Va a mi encuentro. Camina con coraje bajo un cielo de tango azul. Con gesto de guerrera fuerte, que ha sabido batallar en tormentas y terremotos devastadores, pisa segura. Inocencia, ternura. Nobleza y madurez. Niña, mi niña. Mujer, mi mujer. Princesa del palacio de mi vida.
Ele me dice "Buenos días mi Amorrr", repiqueteando la r con tensión sensual; lengua y paladar dando melodía. Como un bandoneón presiona y succiona las palabras que en las mañanas leo. Pasión. Saltó la chispa. Prendió la llama. ¡Arde Troya! Y yo me deshago como cera calentada por el fuego de esta pasión; la cera de un amor rojo que se endurece en su ausencia para volver a derretirse tras sus palabras de canto argentino. Y, ¿qué puedo hacer? Mis letras se agolpan y atascan torpemente, se apelotonan embarulladas en su plétora feliz; sonrío. Poco más puedo que gritar escribiendo "¡Buenos días Princesa!", y hacerle creer que ya no está ni estará sola nunca. "Por Siempre, Para Siempre", me escribe. Y le jaleo "¡Ole Ole Mi niña!" "¡Como la trucha al trucho te quiero yo!" "Y más y más" "Nadie como yo. NADIE, NUNCA. JAMAS". Que el destino manda, y que aquí mandamos los dos.
Dos en uno fabricando amor.
Y hablamos. Escribimos nuestros sentimientos desde la brutal distancia de dos cuerpos que se necesitan, pero feroz cercanía de dos almas apasionadas que se buscan. Sufrimos por no poder saciar nuestro instinto, pero nos alegramos de que pronto nuestras vidas estarán fundidas para siempre. Nos impacientamos por tenernos, pero sabemos que nos poseemos, que nos pertenecemos desde más allá del origen de nuestras vidas. Mucho que expresar, demasiado para tan sólo un sexto sentido con el que conjugar para este entendimiento. Un sentido de palabras, signos que confluyen para crear los otros cinco. Veo su mirar, escucho su voz, inspiro su esencia, saboreo su piel y el húmedo de sus labios… Deseo y desespero su mujer.
Los días vacían sin su presencia. Y espero a la noche para adivinar su rostro, pintar su alma, coger el ritmo de su corazón para bombearle la sangre. Líquido de vida al que quiero pertenecer; siento celos de los glóbulos que la recorren.
Quiero hacerle un amor a medida, en un trabajo que se laboreará sin final. Ele, mi obra inacabada. El libro definitivo. Después de ella nada alcanzará esta dimensión.
Y mis noches no pueden imaginar lo que vendrá, porque si no temblaría la tierra que me rodea. MUJER. Tanto tiempo mi ser esperando este ser a su lado que contiene el miedo a la impresión. Pero, "¿temor a qué?", pregunta alguien dentro. No hay que temer a algo que te pertenece. Algo que es tuyo será reconocido al instante. Como la carne se reconoce en la uña. Como la piel de tus manos que se renueva año tras año, y envejece con ellas.
Y el día se llena de alegría tras mis pasos torpes. Con el corazón latiendo sangre nueva lo observo ilusionado. ¡Que la esperanza de amor nunca se perdió en mí! Porque siempre creí encontrarlo algún día, ofrecerlo a su dueño.
Y proyecto mis fantasías sobre la ciudad que habito. Planeo paseos de dos corazones abrazados: ya bombeando la sangre al mismo compás, llenando el alma de un placer desmesurado. Busco en la mujer que me lleva la curiosidad por las nuevas cosas. ¡Que las calles renacerán cobrando la riqueza que pocos ven tras sus rutinarios pasos!
Ele. Ojos negros. Mina profunda. Mineral precioso trabajado en silencio, guardando años de soledad soberana. Magia. Yo seré el minero. Bajaré a tus profundidades. Observaré, indagaré haciéndome hueco entre tus entrañas. Escudriñaré en tu esencia. Arqueólogo del paraíso.
Piel morena, estrellitas del mejor vino que el azar salpicó para tintarla de generosidad y coraje. Superficie que recorreré un día, camino sin fin de mi tacto. Sentido aún desconocido que explotará volcando mi alma, vaciándola para llenarla desbocadamente en una labor sin fin. Pétalos de la flor más delicada. Dulzura y acidez de secreciones. Gestos y movimientos de pasión sin tregua. Beberé de tu licor como comeré en un pan nuestro de cada día
A veces siento este sentimiento compartido tan frágil como tallo nuevo. A veces fuerte como un roble. Hay que mimarlo y cuidarlo, alimentarlo y regarlo, protegerlo de males y fríos. Construiré un invernadero a manera y medida. Jardinero meticuloso.
A veces celos. Posesión. "Sólo pa ti Mi Manu", me dice. Así lo quiero. Y en ese instante quiero poseer hasta el aire que respira. Ser sus pulmones, su corazón, darle el caudal a su sangre. El instinto que me protege anula la duda. No quiero creer, quiero saber, ser, estar. Sé que te quiero y que tú a mí también. Sé que es para siempre. Sólo pa mi. Egoísmo. El amor es exclusividad. ¿Compartirías tu corazón, tu máquina de vida con alguien? Si dudamos sufrimos. El mismo corazón para los dos. Nadie más. Sólo uno. Dos en uno fabricando amor. Aurículas y ventrículos conectados a la par. Músculos que empujan ríos de pasión.
Y la primavera llegará. Dejaremos que la noche nos recoja juntos, abrazados. Soñaré las estrellas tras tus ojos después de haber bebido el vino de las de tu piel. Amaneceremos al nuevo día que nos saludará tras la ventana, que dará la bienvenida a una esperanza repleta de ilusión. La vida será fácil amándonos. Primavera. Verano, otoño, invierno. Siempre existe la magia. El reloj de las estaciones nos embriagará en cualquiera de sus formas. Los días nublados abrigarán entre sus estratos. La lluvia limpiara la miseria. El viento se llevará los malos humos. El frío hará encender el fuego interior. Y el sol revitalizará de nuevo, lo iluminará todo.
Te quiero.
Nunca amé a una mujer cómo lo estoy haciendo. Nunca amaré así. Después de ti no hay nada. ¿Por qué contuve tanto dentro? Siempre te esperé. Eres la primera. La única. No sé si estaré preparado para tal evento. No sé si mi alma podrá dirigir a mi cuerpo en la batalla. No quiero quedarme a medias, con el pelotón sintiendo que no se dejó la vida en ello. No quiero no querer, porque TE QUIERO.
"Mi vida", me dices emocionada cuando te hago llegar, como mejor puedo, la sensación de esta indescriptible energía que las palabras no alcanzan. Pero queremos escribirlo una y otra vez. "Muchísimo", me dices. "Yo más:" "¡Guerra!" gritas en tus letras. “Arderá Troya”. Y sin duda que Troya arderá. Un incendio que arrasará lo humano para sentirse Dios. El artificio llegará al infinito. Todos los colores se mostrarán en nosotros, la gama será tan alta que los pintores se sentirían cegados, tirarían pinceles, destrozarían paletas, quemarían sus obras,… abandonarían su arte frustrados tras ver lo banales que son.
El día tan sólo cobra sentido si te siento a la noche. El reloj de pulsera está cansado de mi mirada repetitiva. "Ya falta menos", le digo. Y martilleo su cristalito con el dedo índice. Lo burlo y sonrío.
Ella y yo. Suspiramos, contamos los días entre nuestras palabras de cada noche. Nos ansiamos por abrazarnos calculando cuántos nos quedan para el encuentro. Cada vez se hace mas larga la espera, aunque veamos la llegada cada vez más cercana. Dos niños en una infinita noche de Reyes Magos, insomnes por la llegada de los regalos en la madrugada.
Un avión te traerá hacia mí. Aunque en el este del mundo se quiera matar a nosotros nos da lo mismo víctimas que asesinos. Quizá, si la tierra tuviese tan sólo un átomo de nuestra energía giraría más unida. Pero nosotros tenemos planeta propio. Atravesarás el aire sobre mar y tierra envuelta en nuestra fantasía. Y yo estaré allí, esperando, en algún sitio del aeropuerto. Será la llegada más importante del día, aunque no la anuncien los diarios. "Eres preciosa. ¿Lo sabes?" Y me apretarás contra tu pecho. Siempre juntos Mi niña. NADIE. NUNCA. SIEMPRE. Por siempre, para siempre.
Y busco canciones, para escuchar mientras deshacernos entre sus notas. Busco darle música a la primavera que nos verá florecer. Y cantarás por las mañanas sonriéndole al nuevo día. Fresca, limpia, llena de una ternura asesina. Terrorista de la melancolía. Y la orquesta estallará en una sinfonía frenética, apasionada. Me encantará ver el milagro de tu sonrisa en el despertar al nuevo día.
Y LA TARDE llegó. Ni las fronteras ni las sonrisas incrédulas pudieron detener la magia que te arrastraba hacia mí, que nos atraía a los dos, que conformaba el destino de dos seres que se pertenecen desde antes de nacer.
Y nos abrazamos. “Mi Manu”, me dijiste. ¿Sabes que eres preciosa?”, te respondí. Con timidez busqué en tus labios mi primer beso, encontrando los mios en tu comisura izquierda. Y el alma se bloqueó por no dar cabida a tanto sentir. Pero nos reconocimos al instante. El amor cobró la expresión concebida. Sangre de mi sangre. Piel de mi piel.
Y te llevé al pequeño-gran Palacio que adorné para nuestro reinado. Y nuestro amor se delataba escondido entre las calles del centro de esta gris ciudad. Porque hace tiempo estas calles me acogieron y dieron su bienvenida como jamás hizo la que me vio nacer –de la que huí empujado por este mi bendito destino-. Porque gris no es un color triste sino protegido entre muros de piedras fuertes, cielos con nubosos mantos, lluvia que limpia el aire y vientos que se llevan los males.
Internet nos dio a conocer, nos dejó ir. Edimburgo nos unió para siempre. Por siempre.