03 June, 2009

El artista que llevamos -introducción, artículo, clase y borrador de parte del manual en elaboración-.

Arte: del latín ars, significa habilidad.
Habilidad: capacidad y disposición para algo.
Definiciones dadas según el Diccionario de la Real Academia Española.

Como escritor, consulto el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española frecuentemente. Es una herramienta de trabajo que me ayuda, utilizo, y a la que me dirijo cada vez que quiero acercarme al significado de tal o cual palabra. Pero en numerosas ocasiones se me ha quedado corta la acepción o acepciones que la Academia ofrece para lo que quiero expresar con la palabra en cuestión, la cual me lleva a otra que vuelve a suscitar mi duda. Y entonces vuelvo a consultarlo, y ésta incluye otra cuyo significado me provoca una nueva necesidad de búsqueda… Y así, o bien decido dar por válido lo que los académicos han designado, o bien intento hallar mi propia combinación de palabras que den sentido y me acerquen más a lo que deseo comunicar.
Convengamos pues, para simplificar la tarea de introducirnos en el arte de la Creación Literaria, en aceptar las primeras acepciones de arte y, en consecuencia, de habilidad, que la Academia nos ofrece.
Usando estas acepciones, está extendida la idea de que el artista nace artista, que viene al mundo tocado por una gracia divina y dotado con la sensibilidad y las habilidades necesarias para el arte, siendo harto difícil sino imposible dotar de esta capacidad a quien no la posee. Ante esto, una sencilla pregunta podemos hacer a los que así opinan: ¿Quién no era creativo en sus juegos infantiles?
En la niñez todos tenemos la necesidad de jugar, y mediante el juego descubrimos y nos hallamos en nuestro entorno. El juego en la infancia es necesario para formarse intelectual, emocional y socialmente, y es una manera en que se desarrollan tanto la creatividad como las habilidades para entender y relacionarse con el mundo que nos rodea. La creatividad es innegable en la infancia, y esto es porque nuestra mente lógica (hemisferio izquierdo del cerebro) aún no se ha desarrollado, predominando la parte imaginativa y creativa (hemisferio derecho). El sistema educativo incide mayormente en las matemáticas, la lógica y el lenguaje, por lo que durante nuestra educación, crecimiento y desarrollo personal vamos dando cabida a reglas y normas, a lo que venimos a llamar “más sensato”, y con esto bloqueamos esa habilidad y energía creativa, tomando así una u otra dirección “más razonable” para nuestra vida. Esto nos lleva a pensar que lo que estamos haciendo es sobrecargar las funciones del hemisferio izquierdo, debido precisamente a la discriminación que hemos venido dando a las funciones del derecho, a nuestra capacidad imaginativa y creativa. Y esto nos hace perder esa habilidad creativa, artística, con la que nacimos, y la posibilidad de escapar con ello de lo dogmático. En definitiva, nos limita el ser más libres y felices, como lo éramos en la niñez. Nuestra vida suele llenarse de estrés, lo que paradójicamente resulta ser menos razonable y sensato.
Posiblemente, muchos recordamos que mientras jugábamos en nuestra infancia pasábamos por diferentes etapas de “lo que queríamos ser de mayores”. Pocos de nosotros hemos llevado a cabo aquellos deseos; nuestra educación, circunstancias y desarrollo personal han sido los que poco a poco nos han inclinado hacia una u otra profesión. Y una vez asentados en ésta, hemos ido ejercitando nuestro cerebro para las habilidades que cada día nos conlleva Y la rutina ha sido la encargada de ir aletargando nuestra capacidad creativa.
A lo largo y ancho del planeta hay personas en las que la parte izquierda del cerebro predomina en su actividad, y hay otras (las menos) en las que lo hace la derecha. Lógicamente, ni un extremo ni el otro deben ser considerados como buenos. Lo ideal sería buscar un equilibrio; dejar que la energía psíquica fluya por ambas partes, que tanto la lógica (izquierda) como la imaginativa-creativa (derecha) puedan interactuar y complementarse.

La diferenciación de las funciones de los hemisferios cerebrales se la debemos a Rogert Wolcott Sperry, ganador del premio Nóbel de Medicina en 1981. Éste científico utilizó como sujetos de su investigación a enfermos gravemente incapacitados y afectados de epilepsia, a los que como último recurso se les había seccionado el cuerpo calloso, es decir, el sistema de interconexión entre los dos hemisferios cerebrales. Sperry observó que, aunque los enfermos caminaban, hablaban, comían y aparentaban normalidad, sus hemisferios tenían diferentes funciones. La mano y el ojo derecho podían nombrar un objeto, pero el paciente era incapaz de explicar para qué servía el objeto en cuestión, por otro lado, no podía nombrar el objeto cuando lo hacía con la mano y el ojo izquierdo, pero si que podía explicar su uso. Las investigaciones trajeron cómo conclusión que las funciones realizadas por el lado derecho del cuerpo son dirigidas y controladas por el hemisferio izquierdo, y viceversa, y que el lenguaje es una función predominante del hemisferio izquierdo. Se dedujo que el hemisferio izquierdo está especializado en las funciones verbal y analítica, mientras que el derecho en las no verbal y de percepción global.
Estos descubrimientos trajeron consigo nuevas investigaciones, en las cuales se fueron definiendo las funciones de cada hemisferio
Rogert W. Sperry dijo: “La cuestión es que parece haber dos modos de pensamiento, verbal y no verbal, diferenciadamente representados en el hemisferio izquierdo y derecho respectivamente, y nuestro sistema educativo, a la vez que la ciencia en general, tiende a despreciar la forma no verbal de inteligencia. Esto viene a decir que la sociedad moderna es discriminatoria hacia el hemisferio derecho.” Roger W. Sperry ”Lateral Specialization of Cerebral Function in the Surgically Separated Hemispheres”, 1973

Personalmente creo con firmeza en la idea de que uno no nace artista, simplemente tiene la necesidad de entenderse, situarse en el mundo que le rodea y comunicar su sentir a los demás. Y es día a día que se ejercita en esta necesidad comunicativa, llegando a hacerse un experto en la materia. De esto, además de explorar en el entendimiento, extrae un inigualable estado de placer y felicidad. Por otro lado, he observado a personas negativas, con tendencias autodestructivas, precisamente porque encuentran estresante y rutinario su trabajo y vida. Y entiendo esto debido a que ponen freno a su imaginación, a su parte creativa, a sus habilidades artísticas. Al contrario que éstas, he conocido a otras que o bien consiguen introducir creatividad en su rutina laboral o, si esto no les resulta posible, desarrollan una actividad creativa al margen, tanto por su propia cuenta como asistiendo a talleres. Estas personas suelen resultar más equilibradas (más inteligentes emocionalmente), más sanas tanto física como psíquicamente, debido a que en su espacio y tiempo de creatividad han logrado relajarse, ir al encuentro del artista que llevan dentro, y así sacar afuera sus sentimientos, sintiéndose contentos y, en definitiva, libres.
A mi entender, apoyando las palabras del Doctor Sperry, la sociedad actual continúa reprimiendo en gran medida las iniciativas creativas, provocando esto tensiones internas y, por consiguiente, ansiedad, agresividad… que derivan en patologías tanto psicológicas como fisiológicas. Cuerpo y mente van íntimamente relacionados, ya se sabe.

Estoy convencido, y yo así lo vivo, de que la creatividad es una de las mejores formas de encontrar la felicidad. El arte nos acerca a una especie de energía divina en encuentro con lo más profundo de nosotros mismos.

Muchos son los que han escrito sobre las capacidades terapéuticas del arte y, en nuestro caso, de la Creación Literaria. El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, era partidario de la idea de que los niños repiten en sus juegos cualquier cosa que en sus vidas les ha causado gran impresión, superando de esta manera la situación, y que, del mismo modo que en los juegos de la infancia, el escritor escribe sobre algo que le ha causado gran impresión en su vida para así superar la situación.
Debido a que la capacidad lingüística se haya ubicada en el hemisferio izquierdo y la creativa en el derecho, debemos considerar al arte de la Creación Literaria como capaz de equilibrar ambos hemisferios. Tanto la parte lógica como la creativa son ejercitadas en el arte de la escritura, consiguiéndose así un balance entre lo lógico (el lenguaje y sus reglas) y lo emocional.
Mediante la escritura nos situamos para entendernos a nosotros mismos y nuestro mundo, lo cual incidirá en un mejor ser y estar en nuestra vida.

La internacionalmente conocida escritora y profesora de escritura creativa Julia Cameron, en su libro “The artist’s way”, El camino del artista, es defensora a ultranza de la idea de que todos somos creativos, que llevamos un Dios creador dentro. En este su libro-curso intenta sacar esa energía creativa del lector-estudiante mediante ejercicios que ella misma denomina de búsqueda de una “electricidad espiritual”. El primer principio básico en los que se fundamenta dice “La creatividad es el orden natural de la vida. La vida es energía: pura energía creativa”.

Los neurólogos están investigando y demostrado que, aunque nacemos con determinadas pautas de comportamiento (las cuales nos dotan física, mental y emocionalmente de instintos para sobrevivir), nuestro cerebro no es en absoluto estable sino maleable, capaz de desarrollar nuevas pautas de conducta, nuevas combinaciones de células nerviosas y neurotransmisores capaces de responder de manera diferente ante las situaciones.

Una vez más, esto nos lleva a pensar que todos somos creativos, todos llevamos un artista dentro, tan sólo tenemos que recobrarlo, sacarlo afuera y darle vida para que fluya libremente.

01 May, 2009

Líneas veloces

Siendo honesto, todo es perfecto en mi vida. Casa para descansar, mujer a quién amar, trabajo que me gusta hacer, dinero para gastar... No puedo quejarme. Tengo lo que siempre quise… Y un estupendo coche que conducir.
Las líneas blancas a mi izquierda corren veloces, pasando en una carrera hacia ninguna parte. Negro azulado a mi alrededor. Una noche perfecta para soñar. Rindiéndome a la música, mezclando ideas con hash y una taza de té. Todo es perfecto. Conduciendo.
No hace muchos minutos que decidí meterme en esta cápsula. Puertas cerradas. Cinturón de seguridad puesto. Llave insertada. Luces encendidas. Volante firmemente agarrado. Motor arrancado. Y despegando…
Me siento como Dios. Poderoso, lleno de pasión y fuerza. Muy elevado, desde el alma a la piel. Puedo presionar el acelerador si quiero; mis ojos guían el camino.
No quiero parar, pero sé que la gasolina se terminará. Todo es finito. Así es. En cualquier caso, no me preocupa.

De repente, no sé dónde estoy. Tampoco dónde voy. Un escalofrío me recorre el cuerpo. No me importa. La libertad puede más. Pero, no sé por qué estoy aquí. No tengo miedo. Hasta el final de las líneas.
Estoy perdido. ¿A quién le importa?

14 April, 2009

La carta

No me es habitual despertar en mitad de la noche agitado por un sueño y decidirme a saltar sobre el papel para escribirlo, o para al menos tomar algunas notas. Y no es así porque, en las raras ocasiones en que un sueño que consideraba merecía la pena cruzó mi mente, fui demasiado perezoso para romper mi descanso. Probablemente esto no es apropiado para alguien que intenta vivir su vida como escritor, y en este punto debo confesar que no soy lo suficientemente responsable con mi quehacer. Pero la pasada noche fue diferente porque tuve el sueño de mi vida, el sueño que acabará con todos los otros sueños; el sueño que ahora aparece real y que, si lo dejo vivir, de seguro va a dar un giro a mi mundo ordinario.
Esta madrugada, a eso de las tres y media, salté de repente de la cama, y con la excitación aún viva cogí el cuaderno y escribí. Era tan real, tan creíble, original, auténtico y diferente a otros; el más corpóreo que nunca he tenido. Sentía su particular olor, el olor del dinero por todas partes; demasiado dinero para mí. Los billetes, a manera de papel pintado, cubrían las paredes de mi habitación. El suelo estaba formado por un mosaico de monedas. En el techo un gran euro brillaba como el sol. Preciosas y sensuales mujeres con billetes en la boca y pezones-moneda me empujaban fuera de la cama porque no había suficiente espacio... Parecía que había una fiesta en un suntuoso y lujoso salón lleno de viejos amigos, vestidos como millonarios, bailando, sonriendo y felicitándome. Una extraordinaria Big Band tocaba, y mi perdido primer amor cantaba para mi Mad about the boy. Barcos, aviones, coches…Mar, sol, maravillosos cielos azules… Y no me sentía feliz del todo. ¿Por qué me ha dejado tan agitado este sueño? ¿Por qué era tan real? Y después volví a la cama a dormir con una sonrisa ansiosa y contenida.
Ya en la mañana, antes del desayuno, leí de nuevo esas palabras que había escrito pocas horas antes. Sentí algo muy raro, una premonición, pero sonreí a mi locura y quise olvidarme de ello. Tras desayunar me dirigí a mi estudio para escribir durante dos horas. Poco después me dispuse a leer el correo del día. Mis ojos no podían creerlo. Algo dentro de mí experimentó un extraño vértigo, una sensación como si estuviese bajando en una montaña rusa. Estaba sosteniendo una carta que me decía que mi sueño se había cumplido.
En este momento tengo miedo, estoy aterrorizado mientras escribo estos sentimientos. Leo y releo la carta que tengo enfrente. Me aseguro de que lleva mi dirección, que realmente es para mí. Intento ser consciente de que no estoy aún soñando. Me pellizco para asegurarme que estoy despierto.
Otra persona probablemente estaría llorando de alegría, telefoneando a familia y amigos íntimos, yendo a comprar algunas botellas del champán más caro, haciendo planes para comprar una casa nueva, un estupendo coche, unas exclusivas vacaciones alrededor del mundo; imaginándose abofeteando a su jefe, abandonando su puesto de trabajo y comprando después toda la maldita compañía, enviando preciosas joyas y lujosos regalos a su amante, haciendo el amor a su esposa como la primera vez… Perdiendo completamente el control.
¿Es este sueño para mí? ¿Debería dejarlo correr?
Quizá pienses que estoy loco. Lo que tengo es miedo, estoy aterrorizado. Me siento amenazado. ¿Debería permanecer como estaba minutos antes de que esta carta irrumpiese en mi mundo ordinario? ¿Debería olvidar todo este sueño que se viene a la realidad? Pero… ¿Cómo puedo resistir el grito de esta enorme fortuna?
Inesperadamente, el dinero está llamando a mi mundo con su irresistible y poderosa voz. ¿Qué debería hacer?

23 January, 2009

Hacer, deshacer.

¿Sabes?, los culpables son ellos. Si no fuera por ellos, por lo que dicen… todo sería diferente. Quieren hacerte ver, a su manera. Creen que hacen bien. Pero hacen daño.
Uno mira, escucha, lee… y piensa y dice: claro, así es. Y se replantea la situación. Y entonces lo echa todo a perder.
Antes era diferente. No pasaba esto. Uno sabía lo que debía hacer y, aunque tenía sus crisis, lo hacía. Ahora, más que saber lo que hacer, uno sabe lo que deshacer. Antes era más… cómo decirlo… más inocente.
Y claro, uno cae en la trampa y lo manda todo al carajo. Y, de esa manera, se manda él mismo también.
Pues no les hagas caso.
Sí, claro, es fácil decirlo, hacerlo es lo complicado.
Haz lo que creas que debes hacer. Y aférrate a ello como a una verdad absoluta. Tu verdad. Sin importarte nada, nadie.
¿Y entonces qué? ¿Me encierro en mi mismo?
Puedes ser sordo.
Sí, claro, y mudo, y ciego... Y entonces… ¿cómo me sumo a la vida? Soy un ser social. No creo que pudiera ser un ermitaño.
Pues vete a vivir a la selva, con los animales, o con alguna tribu salvaje.
Sí, con los animales quizás estaría mejor.
Anda, anda, déjate de tonterías. Cambia de canal y busca otra cosa. Intenta no hacer mucho caso a cómo enseñan a deshacer.

Una semana después, mi amigo dejó la televisión, la radio y un montón de periódicos junto al contenedor de basura. Días más tarde desapareció, sin dejar rastro.

04 December, 2008

Silencio bullicioso

Quiero provocar el silencio para escuchar mi máquina de vida.
Mis entrañas fabrican la energía del humano que habito. Respiro. El corazón hace que fluya la corriente roja por los ríos de mi ser. Existo. De mi cerebro estallan las palabras de mi voz. Siento. Voz del alma que soy. Del estar que queda en el papel.
No hay silencio en este mi mundo. Las palabras conforman el sonido. El bullicio de la soledad.
Y así hasta el final. Hasta que los ríos rojos se sequen y las entrañas se pudran. Entonces sólo quedarán mis mensajes. Código de letras que mi voz leerá en otro.

Nos negamos a escucharnos. Enmudecemos la voz interior con sonidos externos. Anulamos esta exclusiva identidad para confundirnos fuera. Preferimos perdernos a encontrarnos. Hallarse da miedo.
El silencio absoluto es nuestro destino. Disfrutemos ahora de este único y personal silencio bullicioso. Descubramos el placer de nuestra máquina de vida sin igual.

10 October, 2008

Tokio

Hasta 1868 Kioto había sido la capital del imperio nipón.
Hoy Tokio es la ciudad más poblada de Japón, y la más poblada del planeta en lo que a area metropolitana se refiere. El 10% de la población del país vive aquí. Todos metidos en una superficie de 2187 Kilómetros cuadrados.
De día se mueven en la ciudad 14.978.000 personas. De noche la abandonan 1.550.000.
(Estos datos son dados por el Tokyo Metropolitan Goverment)

Kokyo, Imperial Palace



Es la casa del emperador de Japón. Como gran parte del país, fue bombardeado y destruido durante la Segunda Guerra Mundial. Así que fue reconstruido en 1968, respetando su estilo inicial del periodo Edo.
No pude entrar en él. Por lo visto tendría que haber reservado la visita con anticipación, y aún así tendría sólo acceso a determinadas zonas.
Ya me dirás tú, si es que entras.

Asakusa

El distrito de Asakusa impresiona por sacarnos del moderno Tokio y llevarnos a la Tokio tradicional. Aunque la mayoría del barrio, sus templos y edificios, fueron destruidos casi totalmente durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, todo ha sido reconstruido como si nada hubiese pasado, como si Buda lo hubiese querido preservar lejos de todo.




Ginza

Apenas llegar a Tokio quise ir al distrito de Ginza. Era citado en la guía turística como una de las mejores areas de compras y entretenimiento, y en él se encontraba el edificio Sony. Tenía bastante curiosidad por ver el que creía centro neurálgico de una de mis marcas favoritas de electrónica de consumo.



Las amplías avenidas, enormes edificios y movimiento me provocaron la primera fuerte impresión de la ciudad moderna, capitalista y futurista, en la que me hallaba metido.





Ginza es conocida como una de las zonas más caras de Tokio. No sé si será realmente cierto pero lo que sí sé es que pagué por un café lo que nunca antes en mi vida había pagado.





Shinjuku

Shinjuku es uno de los distritos más bulliciosos de Tokio.
En él se encuentra la zona de rascacielos de la ciudad que más me impresionó. Edificios como el Keio Plaza Hotel, Mitsui Building, Tocho, Park Hyatt o el Tokio Metropolitan Goverment -el cuarto más alto de Japón- pueden hacer que te duela el cuello o marees si los miras desde el suelo, buscando su último piso durante demasiado tiempo.
También, en la noche, quedé fascinado con el despliegue de letreros luminosos, y el inmenso colorido y bullicio de Kabukicho. La zona roja más grande de Japón. Además de tener a las chicas anunciadas en plena calle, en paneles donde las ves alineadas, sonrientes, en fotos tipo pasaporte a la entrada de los locales, algunas de ellas, vestidas de largo, te invitan a entrar al local.
Y si quieres puedes apostar en los Pachinko, o jugar a algún que otro extraño videojuego.





Tokio-metro

El 30 de diciembre de 1927 se inauguró la primera linea del metro de Tokio. Ésta unía los distritos de Asakusa y Ueno.
En 1988 se prohibió fumar en todos las estaciones, vagones y cualquier lugar de sus dependencias. Así mismo, se comenzó a instalar aire acondicionado, lo cual se hizo extensivo y cubrió todas las lineas y estaciones el 19 de julio de 1996.

En horas pico las estaciones y trenes se atestan. Una tarde-noche me vi casi aplastado en la pared trasera de un vagón. Sujeto de la barra, me decía en cada parada de cada estación "aquí no cabe nadie más, nadie más va a poder entrar". Era en su mayoría gente joven. Todos entraban. Todos cabían.
Afuera, a la entrada de los vagones, los Oshiya -oficiales de estación- están pendientes de que no haya ningún altercado o accidente, ayudando a quien lo necesite. Todo transcurre con aparente tranquilidad y normalidad dentro del evidente estrés. Unos envian mensajes, otros escuchan música y hasta ven la televisión en sus teléfonos móviles. Nunca se escucha una llamada de móvil, ni siquiera el pitidito de las teclas al marcar. Está prohibido, y queda evidente en los anuncios del interior de los vagones. Otros leen un libro de comic manga, otros hablan...
En otras horas, no pico, el ambiente es mucho más tranquilo. Incluso puede parecer que Tokio no es la megaciudad hiperpoblada que es.



Tokio Metropolian Goverment



Tokio Metropolitan Goverment comenzó a ser construido en abril de 1988 y se terminó en marzo de 1991. En tres años! El complejo arquitectónico tiene un area de 27.500 mts cuadrados. En él se encuentra la sede principal del Gobierno de Tokio, y algunos de sus gabinetes como los de Transporte, Construcción, Medio Amibente, Educación, Cultura y Deporte, Finanzas...
Está situado en el distrito de Shinjuku.








Estas son algunas de las vistas de la ciudad de Tokio que fotografié desde el observatorio de la torre este, situado en la planta 45 del Tokio Metropolitan Goverment. A 202 metros de altura. Al acercarme por primera vez a los impolutos ventanales, y mirar hacia abajo, el vértigo me sorprendió.
"Ésta es la ciudad más pobladas del planeta", me dije. "Ahí abajo hay mucha vida, gente trabajando, descansando, en el metro, en los autobuses, en los coches, caminando... en sus casas, en las oficinas, los hospitales... viviendo, muriendo..." Son cosas obvias, pero hay lugares que te hacen sentir que no eres más que otra mota de energía en un universo poblado de fuerzas llevadas por el orden y el caos...









23 July, 2008

Celeste y blanco, amor y drama -primer capítulo-

CELESTE Y BLANCO, AMOR Y DRAMA


A Argentina vine por amor; ahora tengo un revólver. El instinto de conservación decidirá sobre el gatillo.
No quiero matar, pero lo justificaría si la amenaza me presiona la vida. Y la vida no es sólo mía, ahora somos dos en ella.

Es la una y media de la tarde y acaban de llamar al teléfono del portero electrónico. Tras la línea, una voz infantil me ha pedido algo para comer. No le he dado explicaciones ni la he dejado terminar de hablar. He dicho que no tengo nada y he colgado.
¿Cómo puedo llegar a ser tan despiadado?
Recién llegado me hubiera sido imposible creer propia de mí una actitud así, pero las reacciones me están sobrepasando.









Tu corazón es libre, ten valor para hacerle caso.
Malcolm Wallace, en Braveheart


Mi Princesa


El pasado 15 de febrero de 2004, a las tres menos cuarto de la tarde, rotulé en un cuaderno de pasta dura color celeste: ARGENTINA. Sentado en el suelo, en la segunda planta de la North Terminal del aeropuerto de Gatswick (Londres), empecé a escribir las primeras notas para esta nueva historia.
Despegué desde la que ya hace tiempo siento como mi casa, Edimburgo, a las nueve menos diez de la mañana. A eso de las diez estaba en Londres, y debía esperar hasta las seis menos veinte de la tarde para subir al avión que me llevaría hacia mi Princesa, como me gusta llamarla. Reconozco que este apelativo no es muy original, quizá tópico y cursi, pero considero los tópicos siempre bien empleados si sirven para unir, para dar fuerza y felicidad, y, sobre todo, si son honestos y se sienten como propios. Clara es mi Princesa, y yo me esmero en ser su Príncipe. Somos los reyes del Palacio de Nuestro Amor. Un Amor que antes soñé, y que hoy vivo.
Íbamos al encuentro el uno del otro. Clara hacía el viaje por carretera, dirigiéndose en un microbús desde su Rosario natal hacia Buenos Aires, atravesando ese espacio de la noche argentina con el alma cargada de la apasionada energía que nos atrajo y atrae a los dos. Dos seres que se aman y que en la distancia de sus cuerpos se llaman, necesitan y buscan para complementarse.
Aquellas siete horas y pico de espera, hasta subir al avión que me llevaría a nuestro encuentro en Buenos Aires, me estaban resultando eternas. En un instante consideré la posibilidad de acortarlas dando un paseo por Londres. Pero Gatwick no está cerca de la capital, y esas vueltas de reloj no dan para mucho, para casi nada en el caso de una ciudad como ésta. Además, yo estaba más allá: con ella. ¡Qué me importaba Londres! Esa precipitada excursión quizá tendría sentido con Clara, pensé. Así que decidí quedarme en el aeropuerto y buscar el lugar de embarque y la mejor forma de gastar el tiempo hasta subir al avión.
Una vez hallado en la Terminal Norte, desde donde salía mi vuelo, decidí, aunque sin hambre, comer algo no muy pesado. Después de andar un rato a la búsqueda, opté por lo más fácil y entré en la simplicidad de McDonalds. Tras esto quise verme en algún sitio con algo de magia, para fumar un cigarro, relajarme, reflexionar, quizás escribir algunas palabras… hacer más cercana la espera, pero volví a entender que el sentimiento de anonimato y fugacidad que siempre me produce estar en un aeropuerto no es buen lugar para estos menesteres.
Di unos paseos dejando rodar mis pensamientos junto a la carretilla dónde transportaba la mochila, y luego busqué el aseo. Al salir de éste, pensé en tomar un té en la que me pareció la única cafetería decente de la terminal.
Quizá pueda pensarse que eso del aseo no viene mucho a la historia. Pero quiero traerlo aquí tanto por el positivo resultado con que concluyó el suceso, como por la optimista suposición a la que me llevó. El caso es que, entre la tensión y mis problemas de visión, estuve a punto de perder mi documentación, y con esto probablemente el vuelo. Ya anteriormente, cuando me dirigía a la North Terminal, no advertí que la mochila se me había caído de la carretilla, justo al salir de una de las cintas transportadoras que corren por los pasillos del aeropuerto; un tipo fue quién me avisó. Y en esta ocasión, justo cuando me iba a sentar para tomar el té, sentí que había perdido el pequeño bolso-bandolera que, entre otras cosas, contenía el imprescindible pasaporte. Cuando noté que no estaba pegado a mi cadera derecha me alarmé, pensando cosas que no quería creer posibles. Instintivamente salí de nuevo disparado hacia el aseo y, a un par de metros de su puerta, un tipo alto, con barba gris, espesa y prolija, que me dio la impresión le dibujaba un carácter serio y noble, buscaba parado y con los ojos perdidos entre los viajeros alguien a quien entregarle el bolso. Con un cuidado inglés me dijo que no sabía qué hacer con él. Se lo agradecí profundamente, tomé el bolso apreciando su valor y, sonriéndole, resoplé la angustia. Entonces regresé a la cafetería, y entre el aroma y calor del té con leche quise convencerme de que mi vida andaba tocada por una varita mágica, que mi camino estaba marcado en buena ruta, en la mejor ruta.
Pasé algo así como hora y media en la cafetería. Lié un par de cigarrillos, miré las caras de los otros clientes, la prisa y el ajetreo de los camareros… Y salí para no estar sin consumir, ocupando el lugar de otro que ya esperaba para sentarse.
Después subí a la segunda planta, para localizar la puerta de mi embarque. Una vez encontrada, busqué un sitio tranquilo y cercano para esperar hasta la salida de mi vuelo.
Después de dar algunas vueltas sin encontrar un sitio que me apeteciese, sintiendo ya la en mi de sobra conocida necesidad de escribir, terminé acomodándome en el suelo, junto a los ascensores.
Mi espalda apoyada en la pared, el codo izquierdo descansando y controlando la carretilla que transportaba la mochila, las piernas cruzadas formando una cesta, y mis sentimientos fluyendo sobre el papel:
Vuelo hacia mi amor a las 17.40. Estoy atraído por el magnetismo de un cuerpo y alma de mujer. Mi mujer. Mi niña. Mi Princesa.
No me siento cansado, y eso que anoche tan sólo pude dormir poco más de tres horas. Siempre quiero viajar descansado y relajado, pero pocas veces lo consigo, y menos en los viajes importantes, y éste lo es; es muy importante. Es curioso cómo uno siempre piensa que su viaje es el más importante, incluso que ese día es como si sólo él fuese a viajar, y cuando llega al lugar hay cientos de personas viajando, y cada cual creyendo que lo suyo es importante.
Atrás dejo la ciudad que me ha ofrecido paz, esperanza y dedicarme a lo que me gusta y necesito… libertad. No me importa. El egoísmo desapareció, el amor le ganó la partida. La vida es una aventura, y sea cual sea escribiré de ella. Y algo me dice que ésta está siendo la aventura MÁS importante de mi vida.
Tengo necesidad de abrazar su tibieza, regocijarme con la ternura de su sonrisa, hallarme en la profundidad de su mirar, escuchar su canto argentino con palabras de mujer... Buscar nuevas maneras de hacerle el amor. Hacerla sentir, y que en su mujer encuentre el hombre que siempre quiso. Seguir construyendo el arte de amar.
Hace ya casi un año que abandoné la libertad de mi soledad y la cambié por la libertad que me da su amor. ¿O es acaso esto una cárcel tentadora, irresistible, inconsciente y deseada? La cárcel de su amor me dio la libertad.
¿Soy libre de elegir o estoy arrastrado por fuerzas externas? El caso es que ahora siento que Clara da un más amplio sentido a mi libertad, porque ahora somos dos en su espacio, y una dirección a la que llegar: el amor.
Mi vida ha cambiado para siempre. Y siempre lo quise, aunque no creí realmente posible que pudiese ocurrir. Lo soñé, llamé y deseé demasiadas veces, tantas que se vino a la realidad.
Tengo mucho que ofrecer. Mucha miseria acumulada que desenterrar para llenarme de mujer.
Te amo. Te quiero. Te necesito.

01 July, 2008

Seville

Aromas of orange tree flowers drench the air. Seville is split open. It fills with the flow of spring. The blossoms explode. Sensuality glides and settles. The city seems careless to itself, but its arrogance does not want to savour its own decadence. It deploys a blind proud beauty. And the heat gives signs of force. The weather is still not hot, it controls itself, plays at caressing the spectacle, though it will soon reveal its true character. Holy week. They walk the gods in procession through the streets. Nobody knows, nor wants to know. To accept it is to become lost. While an artist sings his sorrow, a vagabond assumes that things are just like this, and a bohemian splashes his colors, the party makes the drama happy. Fair of April. The lights ignite. Happy dreamy moments are heard. A guitar strums. They all want to clap. And the girl dances, laughs and plays castanets. Verde que te quiero verde, Green I want you green. Todo es de color, Everything is colorful. And a stranger does not understand. Those who know do not want to realise. A genius is astonished by fearful hallucinations. A man cries out what it was, it might be... what it will be... and then he is baffled.
The sun exploits the street. Seville burns. The soil is hot. The air is dry. The bodies boil. The facades burst. The city is loved and hated. There is fear. Fear to look at itself. Demasiao, too much, this is demasiao. Everyone flees and hides from the lava. The heat rises like a volcano. And people wonder. They want to find themselves without understanding themselves. Sorrow suffocates. Seville wants to forget. And the future does not matter, does not exist.
And then, this day comes. It rains. A freshness promises to be. And it rains again. The sadness is soaked, it wants to dissolve in the water. And it rains again, because it always rains without warning.
The cold stalks. It advances towards its prey like a feline driven by instinct. And the water spatters. And then winter attacks and wants to freeze the night. It cannot. The city does not abandon itself. The cold fails and light win.

Seville suffers. It suffers in inconsiderate and irresponsible whirls. Malos tiempos para la lírica, Bad times for poetry, a lyricist says to me with discouraged tears. Bad times chiquillo, boy. And nobody wants to look. It is not heard. It is neither accepted nor considered. Respect was turning into absurd haughtiness. The bells toll in the archaic tower. And nobody hears anything, nobody wants to understand. Death is nearby, bothering the soul. The tragedy hides inside. Ignoring is easier. And the gypsies sing by the bonfire outside. Volando voy, volando vengo. Flying I go, flying I come...
The sun lights up again. The clouds scatter. A gentle breeze blows. The moon waits, calmly. Looking at everything while it opens until extended. Luna lunera, cascabelera.

Seville. Everything goes and everything stays. You better let it go. Come in and dance. Tomorrow is another day! Some churros with hot chocolate. Take this salmorejo today, and tomorrow we’ll have gazpacho. Feel the power of this land. Serve me a glass of manzanilla wine woman, because wine drowns sorrow! A few spiced olives, one of the pinchito meat brochette, a portion of serrano ham, a mollete sandwich of pringá, a tapa of tortilla and some fried fish direct from the sea. Horses. Bulls. Blood. Passion. The soul suffocates and hurts. And the red burns. Life flows, escapes, spreads. And the claps sound again and again. The rhythm deafens. The fingers play the strings. Pasa la vida… Life goes by...
And something is going on? Nothing is going on, boy. Viva Seville and olé. Demasiao, too much, this is just too much. Best thing in the entire world. Viva Triana, hurray.

07 May, 2008

As blossoms explode

The poems and prose of Edinburgh-born Jim C Wilson have been published and broadcast widely for over twenty-five years. He has been Writer in Residence for Stirling District and was a Royal Literary Fund Fellow from 2001 until 2007. He has run Poetry in Practice workshops at Edinburgh University since 1994 and is a member of Edinburgh's Shore Poets. He lives in Gullane, East Lothian.

Jim C. Wilson has written 'As Blossom Explode', a poem suggested by the words of 'Seville', a lirical prose piece of writing I wrote.

As Blossom Explode

Seville is split open;
it fills with the flow of spring.
The heat give signs of force,
will soon reveal its true character.
A guitar strums; all want to clap,
and the girl dances, laughs
and play the castanets.

Verde que te quiero verde:
green, I want you green.

14 February, 2008

La cárcel del amor -perteneciente a la obra "Cuentos veloces"-

Se sentía terriblemente apresado en la soledad. Y entonces buscó desesperadamente al amor. Un día, ya casi abandonada su búsqueda, sin esperarlo, vio abierta la puerta del deseo.
Y desde ese día encontró su libertad encerrada en la cárcel del amor.