13 October, 2007

¿Es eso el amor?

¿Por qué es necesario el amor?, le preguntó un sabio a otro.
No lo sé, pero la soledad no es buena compañera, respondió éste.
¿Has sentido alguna vez como te hace estremecer por dentro la sonrisa de una mujer?, le preguntó de nuevo.
Sí... ¿es eso el amor?
¿Has visto al sol apareciéndose tras el mar en la mañana?
Sí... ¿es eso el amor?
¿Has observado a la luna clareando la noche más oscura?
Sí... ¿es eso el amor?
¿Has apreciado la ternura de un pequeño que busca los brazos de su madre?
Sí... ¿es eso el amor?
¿Has probado el agua fresca del manantial cuando tu sed es amarga?
Sí... ¿es eso el amor?
¿Has abrazado a un amigo dejándote el alma en ello?
Sí... ¿es eso el amor?
¿Has llorado alguna vez cuando tus sueños se rompían?
Sí... ¿es eso el amor?
¿Sabes por qué entonces es necesario el amor?
No lo sé, pero la soledad no es buena compañera, concluyeron los dos al mismo tiempo, mientras desaparecía su propia imagen del espejo.

12 October, 2007

De temprano

Hoy me he levantado de temprano
Te he visto marchar
Y me he vuelto a enamorar de ti

La mañana ha entrado
por las ventanas de la casa
He pulverizado de agua la planta
para simularle que el rocío la ha despertado.

Y mientras, te preparabas para irte
Te bañaste
Te arreglaste
dispusiste algo para llevarte y almorzar:
dos peras, una manzana y un yogurt

La mañana ya está aquí,
ha entrado fresca
Creo que la planta está feliz
Escucha las canciones de amor
con que la he despertado

Y aquí estoy yo
Vivo,
despierto
Escribiendo esta canción.

Hoy te he visto marchar
Te hice una caricia
y te dije lo bonita que eres

Me diste un beso
Y he pensado lo afortunado que soy,
que tengo que atar corto a mi egoísmo
para quererte bien.

11 October, 2007

Taxi-Habana (obra en elaboración)



“Tienes que ir antes de que Castro muera”, me dijo la chica de la agencia de viajes. Y eso mismo me andaba diciendo yo desde agosto del pasado 2006, cuando me enteré de que el líder cubano no se encontraba bien de salud, había sido operado tras una hemorragia intestinal y delegado el poder a su hermano Raúl.
Castro tenía 80 años y llevaba gobernando el país 47, desde que en 1957 acabó con el régimen de Batista en un asalto al cuartel Moncada. Su Revolución, y régimen comunista, era un caso excepcional en el mundo, también único si tenemos en cuenta el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos y que “nos tiene en ruinas”, como me dijo aquel taxista.
Pero yo sabía muy poco de Cuba antes de mi viaje, poco más que el nombre de su líder Fidel Castro, y las palabras de Manolo, amigo y compañero de cuando estudiaba en la facultad de Ciencias de la Comunicación de Sevilla. Manolo tenía el pelo largo, y cuando le preguntaban que cuándo se iba a pelar respondía “cuando Estados Unidos le quite el bloqueo a Cuba”. Lógicamente, Manolo tuvo que pelarse. No sé bien si el pelo crece más o menos rápido que la necedad de los políticos, pero lo que sí sé es que se puede cortar y lavar a gusto propio y sin perjudicar a nadie.
Si viviendo por aquellos años en Sevilla alguien me hubiese propuesto ir a La Habana, quizá no hubiese aceptado a la primera. Además del nombre del líder, Fidel Castro, y de las palabras de mi amigo Manolo, inmediatamente hubiese pensado en música salsa, mulatas, playa y ron. La música salsa pues sí, me gustaba, pero ya no era gran santo de mi devoción, y creía haberme llenado de ella con los años de adolescencia que viví en Santa Cruz de Tenerife. Lo de las mulatas tampoco me hubiese parecido éticamente aceptable, porque, de una u otra manera, me venía asociado a la prostitución. Lo de la playa se me habría dibujado en la mente como de algún anuncio de pareja en idílica luna de miel: agarrados de la mano, con un fondo de mar y cielo paradisíacos… Y ni yo tenía pareja ni me agradaba el socialmente impuesto concepto de “luna de miel”, y, aunque el mar siempre me ha cautivado poderosamente, me hubiese dado igual ir a cualquier otra playa de Huelva, Portugal o, a lo más, de Tenerife de nuevo. Y, respecto a lo del ron, tampoco me hacía falta ir al caribe a consumirlo. Los cubatas de Havana-Club y Legendarío me eran de sobra conocidos en mis noches de Sevilla.
Pero, desde aquellos años, mi historia personal y forma de entender la vida han tomado un rumbo distinto. La edad me ha hecho algo más cauto, menos ignorante y prejuicioso. Y mi trabajo como escritor me ha pedido buscar nuevas perspectivas, conocer el mundo sobre el terreno, imbuirme de otros sentires.
La salsa ha vuelto a cobrar vida desde que escuché el disco de Buena Vista Social Club, y más tarde vi el documental. Cuba y La Habana me empezaron a atraer tanto que le dije a Eleonora, mi pareja, que teníamos que planear ir allí de vacaciones, y que, si podíamos, había que ir antes de que Castro muriese, que cualquiera sabía qué podía pasar después.
Vivir en el norte de Europa te hace soñar con el sol, el mar, la playa y los paisajes caribeños. Los inviernos son demasiado largos, demasiado grises. Y los veranos demasiado cortos (en caso de que se pueda llamar verano al que se vive en Escocia).

Así que esperé que Ele, Eleonora, cogiese algunos días de vacaciones de verano y me dispuse a buscar vuelo y hotel para La Habana. Sólo tenía disponibles diez días, lo cual ya sabía de antemano que no me iban a dar para mucho, pero no quería ni podía quejarme. Mi trabajo tan sólo está determinado por los horarios que yo imponga, el de ella no.
Al regresar de esa mi corta estancia en La Habana, mi idea sobre Cuba se ha transformado dramáticamente: ha crecido y, a la vez, me ha llenado de preguntas. El sentir cubano, lo que encontré y me ha dejado esa tierra y su gente en los pocos días de visita, me ha choqueado tanto que he necesitado algo más de una semana hasta recomponerme y poder sentarme a escribir de ello.
La Habana no puede dejar impasible a nadie.
Mientras escribo estas páginas, escucho radio cubana a través de Internet, oigo cds de salsa, leo los libros sobre Cuba que allí compré y algunos otros que compré en España y aquí en Edimburgo, busco información en Internet… Y aún no sé si podré bien encontrar orden y explicación a lo vivido y sentido, acercarme a cómo vive y siente el pueblo cubano y, concretamente, la gente de La Habana.
Pretendo en esa obra encontrar las respuestas a tantas preguntas como me han asaltado y asaltan. Y quiero invitarte a ti, que ahora me lees, a compartir conmigo este viaje por la Cuba que se acerca a una nueva etapa en su historia.

10 October, 2007

Cuerpo de mujer

Cuerpo de mujer.
Piel de tacto diferente,
de suaves y profundas curvas.
Necesidad de mi sexo,
caricia de mis manos,
refugio de mi alma.

Cuerpo de mujer.
Otra manera de sentir,
un universo a descubrir.
Con la otra cara de mi ser,
y la que necesita mi estar.

Cuerpo de mujer.
Desnudo es frágil padecer,
vestido es dulce por conocer.
Tú lo sabes todo de mí,
yo sin ti soy nada.

Cuerpo de mujer.
Recuerdo de un pecado mortal
al que el hombre no podrá negarse jamás.
Ahogo de mi sed,
agua de mi vida.

Cuerpo de mujer.
Maldito el que te odie.
Bendito el que te sepa amar.

Si muriese sin tenerte
hubiera muerto deseándote.

07 October, 2007

Soñador de amor eterno

Hoy siento ganas de escribir una canción,
hacerla sonar para que llegue a ti,
porque nadie más me importa.

No he pedido muchos besos,
pero siempre me han sido negados.
No encuentro tus labios,
ese jugoso sabor a eternidad que tanto busco.
Romper con todo y ahogarme en ti,
eso es lo que quiero.

A veces te miro y creo reconocer mi otra mitad,
pero tu me niegas el serlo.
Y quiero besarte y probarlo.
No sé si tienes miedo.
¿Hay otro en tu vida que la complete?
¿Acaso no podría ser yo?
Siento que temes algo,
sino me dejarías entrar.

Cuando te vayas y todo termine,
cuando tu rostro desaparezca,
y en mi memoria quede tan sólo un “¿por qué no fue?”,
una mujer emborronada,
entonces buscaré otro beso,
otros labios,
otro posible amor.


Soy un mendigo,
un soñador de amor eterno,
un paria que se pierde en un mundo ajeno.
Te necesito.

06 October, 2007

Crying words (this is how my book begins, the "ENTRANCE")


Writing just for the sake of writing is worthless.
You have to write when you are driven to bleed into the paper.
¿Cry? Yes, I would like to. But I don’t know how.
I only know how to cry writing. Crying words in silence.
Happiness wraps itself around me so beautifully that I don’t stop to write about it. So all my words are sad.

There are days when death feels good to me. Moments where I know everything. I know what this is about and nothing feels worth it.
¡So many times I have stopped to think that I am alone! ¡So many times I have felt this as the beginning and the end!
I look around and everything crumbles. Everything is beyond me. I am alone.

Once I thought about a boat full of smiling friends. Sailing. Smiling easily.
That boat sunk with all of them and only I survived. Only me. ¿Or maybe I drowned and the others survived?

The beautiful girl who I dreamt of yesterday denied me her kiss. ¿Why do my dreams shatter?
Maybe the next dream of a woman will be real. I have to hope. ¿Am I lying to myself?

I do not want to think about women. I want to return to my innocent childhood. I hate the man inside me. I do not want to need kisses and caresses.

Once you gave me an apple. ¿Why did you not let me eat it all? ¿Why do you give me something you don’t want me to eat?
If you are playing Eve let me be Adam.
I know you like to test the woman inside you. But, let me be the man inside me. Otherwise, don’t test anything, don’t experiment with me.

The way I have travelled is so long…My feet hurt so much… ¿How far do I still have to walk?
I think I need to look for comfortable shoes.

If I fall down seven hundred thousand times, ¿how many falls are necessary to finish? ¿Do I always have to fall down and then stand up again? ¿Is this the game?

Don’t tell me no anymore. Do not make me repeat this stupid game. Show me your rules.

05 October, 2007

Te quiero porque...

Te quiero porque cuando duermes tu belleza descansa inalcanzable,
y quisiera morar tus sueños para hablarte de mi amor.
Te quiero porque cuando despiertas creo ser el dueño de tu cuerpo,
y querría ser el corazón que da caudal a tu sangre,
mover tus músculos,
alimentar tu piel.
Te quiero porque cuando faltas mi universo se enturbia,
y mi soledad busca escribir de ti.
Te quiero porque potencias mi ser,
y me dejas estar.
Te quiero porque siempre busqué un sueño de mujer,
y cuando lo encontré en ti desperté a mis sentidos.
Te quiero porque eres la mujer de mi vida,
porque antes no hubo nada,
y después tampoco habrá.
Nadie,
jamás.
Te quiero porque me van las ganas y el alma en ello.
En cualquier momento,
y si alguna duda te queda,
recuerda que TE QUIERO.

04 October, 2007

Beso (publicado en 1998 en Leyendas Adolescentes. Es la primera historia de amor que recuerdo haber escrito).



─¿Sabes? Ayer besé.
─¿Qué?
─Que ayer besé.
─Y... ¿Qué es lo que besaste?
─¿Qué importa eso? Besé, besé.
─¿Nunca habías besado?
─No, nunca.
─Pero... ¿nunca, nunca, lo que se dice nunca?
─No. Bueno... Creo que no... Sí, nunca.
─No entiendo.
─¿Cómo que no entiendes? Besé, besé.
─Y... ¿Cómo besaste?
─Pues con los labios, con el alma. ¿Con qué va a ser si no?
─Si es verdad lo que dices, creo que es triste que beses a tu edad.
─¿Triste? ¿Por qué?
─Debías haber besado hace tiempo.
─¿Y?
─Pues que es triste que beses ahora. Creo que nadie en el mundo ha besado tan tarde.
─¿De verdad lo crees?
─Sí, estoy seguro.
─Yo no me sentiría tan seguro. De cualquier forma, no me sentí en absoluto triste, creo que incluso lloré.
─¿Lloraste?
─Sí, lloré.
─Hummm... Quizás ese llanto fuera en el fondo un llanto de tristeza.
─¿Y qué más da? ¡Besé!
─¿Por qué no habías besado antes?
─Estaba reservando mi beso.
─¿Que estabas reservando tu beso?
─Sí, lo tenía guardado hace años.
─Bueno. ¿Y se puede saber a quién besaste?
─La besé a ella.
─¿Y quién es ella?
─Ella es ella. La única que podía tener mi beso.
─Bueno, si es así no es tan triste... Aunque, tampoco es alegre.
─¿Qué más da? Alegría o tristeza en el fondo son lo mismo.
─Tú estás trastornado. Estas trastornado por un beso.
─Sí. ¿Estás envidioso?
─No, yo he besado muchas más veces que tú.
─Sí, quizá sí. Pero, nunca, jamás has besado con la intensidad con que yo besé.
─Bueno... Ehmmm... Quizás esté envidioso.
─Mi beso ha valido por todos los tuyos.
─Está bien. ¿Y cómo es ella?
─Ella es limpia, inmensa, delicada, suave, atemporal, plena…
─¿La conozco?
─No, creo que no. Si la conocieras estarías aún más envidioso de mi beso. Además, se nota en tu rostro que nunca has conocido a nadie como ella, que nunca has besado como yo besé. Y, si lo hubieras hecho, querrías morir ahora.
Presiento que nunca, en verdad, has besado.
─ .............

03 October, 2007

La primera piedra

Difícil conversar traspasada la barrera del respeto.
Hay que ser un santo, quizá un idiota, para olvidar el insulto.
¿Por qué destruimos el amor?
Somos nada y nos creemos todo.
Una maquinaria finita de carne y hueso. Un conjunto de ideas organizadas con antojo egoísta.
Instinto de conservación.
Aquel activó el rechazo, tú le seguiste el juego. El mecanismo se calentó. La partida ardía. Se enfurece el orgullo. Grita o calla. Hiere o corre. Ataca o defiende.
Se quiere ganar.
Los dos pierden.
¿Siempre tiene que competirse?
Y la memoria no puede olvidar, no debe hacerlo. El requemo queda dentro. El rencor se contiene; escondido, una brasa sin extinguir esperando combustible.
¿Quién tira la primera piedra?

01 October, 2007

Como un niño asustado

Como un niño asustado. ¿Acaso es malo eso?
Escribiendo mensajes de socorro. Pidiendo ayuda. Oliendo a miedo. Sólo. Buscando un refugio. Un abrazo. Un “no seas tonto, no te preocupes, mañana te reirás de todo”.
La cama no recoge, da vueltas. Buscando una salida. El sueño no llega.
No es fácil ser frágil.
Hay que ser un hombre. No seas patético. No seas cobarde. Saca pecho. Da la cara. Échale cojones. Afronta lo que tienes enfrente.
Llorando como un niño. ¿Acaso es malo eso?
El odio quiere asustar. El egoísmo desea el daño. La amenaza ahoga.
Y una voz grita “tranquilo, por cosas peores has pasado, míralo desde arriba. Sonríe. Todo se olvida”.
Unos pechos de mujer harían bien. Un fuerte abrazo. Un olor a madre.
Y hacer el amor y olvidarlo todo. Y fundirse con el cielo. Dejando atrás el infierno. Sintiendo el azul del mar. El rojo de la madera encendida. El verde de la yerba recién mojada. Todos los colores excitados, amables a la vez. Respirando la pasión del renacer. Mamando vida. Tanteando el placer.

Dormiré tranquilo. Si algo pasa que pase. Que los demás decidan. Yo sólo no controlo. Yo solo. Huiré tras mi sueño. Que el subconsciente me haga descansar. Tomaré leche caliente para relajar el espíritu.
Me defenderé como pueda. Me esconderé si hace falta.
Como un niño asustado. ¿Quién ha dicho que sea malo correr?